Existen situaciones o eventos que parecieran repetirse, estos sucesos parecieran no ser siempre agradables, sino por el contrario, traen consigo estrés, preocupación y momentos emotivos poco deseados. Un ejemplo de ello, que no solo me debe haber pasado alguna vez a mí; es el que paso a relatarles: En un empleo anterior, fui designado responsable de la Dirección de Administración de un Ministerio del Gobierno. Esta situación fue forzada por una relación talvez conflictiva entre el Director en funciones de ese momento y el funcionario de mayor jerarquía inmediata Superior del Área.
Si bien las condiciones de trabajo eran bastante buenas en cuanto a Sueldo y ventajas respecto al resto del personal, me encontré con un jefe incompetente en cuanto al manejo del personal y con poco conocimientos técnicos de las tareas propias de la Dirección , de la cual me había hecho cargo. Por lo expuesto, mi superior era de poca ayuda al momento de orientarme sobre lo que me solicitaba. Esto me producía una desorientación bastante importante en cuanto no entendía bien que se me pedía y encima me atacaba, haciéndome responsable de su “incompetencia”.
Obviamente que no pase mas de seis meses en ese cargo, pues me vi obligado a retirarme agobiado y deprimido.
Hoy encontré a un amigo, que hace mucho tiempo no veía, y le pregunte que hacia de su vida, y con un gesto de insatisfacción me comento que trabajaba en una empresa importante del medio, pero se sentía agobiado y deprimido por cuanto su jefe era un incompetente y no sabia como tratar a los empleados. En ese momento largue una carcajada, le comente que yo había pasado por una situación tal vez similar, y entonces le interrogue sobre lo que pensaba hacer. Mi amigo angustiado me respondió, pienso renunciar…
Me quede unos segundos pensado y en silencio, luego le pregunte si no consideraba la posibilidad de que el estuviera haciendo algo mal, el me contesto que no, por cuanto debía contactarse con gente que no conocía buscando solucionar problemas del departamento, consultar a colegas de otras áreas, mandar mail o llamar telefónicamente a otros colegas de otras compañías solicitando ayuda, que su jefe no le daba, y encima lo responsabilizaba si las cosas no salían bien. En el medio se hizo un corto silencio nuevamente, y le pregunte si percibía un crecimiento profesional, si su conjunto de contactos era importante, si podía entrar en círculos nuevos de colegas, en resumen, que tratara de ver los aspectos positivos de su trabajo, entonces mi amigo, con una sonrisa me respondió, “sabes que, estas en lo correcto, no considere esa faceta de mi trabajo”.
En síntesis, La vida siempre nos pone frente a situaciones que en apariencia son malas, pero con el tiempo nos enseñan. Lo que debemos tener la mente libre para aprender de estas situaciones, sacar lo bueno, aprender de los errores, encontrar nuestros puntos débiles.
